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jueves, 30 de agosto de 2007

Poemas de Pedroni y Baldomero Fernández Moreno sobre la maternidad

Maternidad
José Pedroni

Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.
El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido
Si mi mano te toca,tu voz, con vergüenza,
se romperá en tu bocalo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero,
como un vaso rajadoque pierde un agua limpia.
Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río...
Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día que las madres y la recién casadas
vienen por los caminos a las mismas cantadas;
el día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca...
tal vez el sol deslumbre;
quizá la luna gratatenga catorce noches y espolvoree plata
sobre la paz del monte;
tal vez el villaje
llueva calladamente;
quizá yo esté de viaje...
Un día, un dulce día, con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento,
y será el regocijo.de besarte las manos,
y de hallar en el hijotu misma frente simple,
tu boca, tu mirada,y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...
(De "Gracia Plena".)

La cuna de tu hijo (Fragmento)
José Pedroni

Haz con tus propias manos la cuna de tu hijo
que tu mujer te vea cortar el paraíso,
trabajarás con ansias como en los tiempos idos
que volverán un día, hazla como te digo.

Trabajarás de noche, que se oiga tu martillo,
-está haciendo la cuna-, que diga tu vecino,
alguna vez la sangre te manchará el anillo
que tu mujer la enjugue, que manche su vestido.

Las noches serán blancas de columpiado pino
harás según el árbol la cuna de tu hijo,
para que tenga el sueño en su hoquedad de nido
para que tenga el ángel en un oculto brillo.

La cuna
Baldomero Fernández Moreno

Hoy no pudimos más y envueltos
Del crepúsculo azul en la penumbra,
Nos fuimos por el pueblo lentamente
A comprar una cuna.

Y compramos de intento la más pobre,
Mimbre trenzado a la manera rústica,
Cuna de labradores y pastores...
Hijo: la vida es dura.

Duermes
Baldomero Fernández Moreno

La madre ha logrado
Dormir a su hijito.

Una obra maestra
de pequeños suspiros,
de menudas palabras,
de amenazas, de mimos,
de dulces cancioncillas,
de voluntad, de instinto.

No respiremos casi.
El niño se ha dormido

Fragmentos de Bauman y Derrida

Les paso unos fragmentos de Bauman y Derrida sobre algunas de las cosas que estuvimos charlando en clase, creo que pueden aportar para continuar con la discusión.
Cecilia Elizondo


" En nuestra época, los hijos son, ante todo y fundamentalmente, un objeto de consumo emocional.
Los objetos de consumo sirven para satisfacer una necesidad, un deseo o las ganas del consumidor. Los hijos también. Los hijos son deseados por las alegrías del placer paternal que se espera que brinden, un tipo de alegría que ningún otro objeto de consumo, por ingenioso o sofisticado que sea, puede ofrecer. Para desconsuelo de los practicantes del consumo, el mercado de bienes y servicos no es capaz de ofrecer sustitutos válidos, si bien ese desconsuelo se ve al menos compensado por la incesante expansión que el mundo del comercio gana con la producción y mantenimiento de los hijos en sí. (...) Por otra parte, en nuestros tiempos, tener hijos es una decisión, y no un accidente, circunstancia que suma ansiedad a la situación. Tener o no tener hijos es probablemente la decisión más estresante y generadora de tensiones a la que uno pueda enfrentarse en el transcurso de su vida. (...) "Armar una familia" es como arrojarse de cabeza en aguas inexploradas de profundidad impredecible. Tener que renunciar o posponer otros seductores placeres consumibles de un atractivo aún no experimentado, un sacrifico en franca contradicción con los hábitos de un prudente consumidor, no es única consecuencia posible.
Tener hijos implica sopesar el bienestar de otro, más débil y dependiente, implica ir en contra de la propia comodidad. La autonomía de nuestras propias preferencias se ve comprometida una y otra vez, año tras año, diaramente. (...) Lo que es más doloroso aún, tener hijos implica aceptar esa dependencia de lealtades divididas por un período de tiempo indefinido, y comprometerse irrevocablemente y con final abierto sin cláusula de "hasta nuevo aviso", un tipo de obligación que va con el gérmen mismo de la moderna política de vida líquida y que la mayoría de las personas evitan celosamente en todo otro aspecto de sus vidas. Despertar a ese compromiso puede ser una experiencia traumática. La depresión posnatal y las crisis maritales (o de pareja) posparto parecen ser dolencias "líquidas modernas" específicas, así como la anorexia, la bulimia e innumerables formas de alegría".

ZYGMUNT BAUMAN "AMOR LÍQUIDO" Cap. "Fuera y dentro de la caja de herramientas de la socialidad" Pág, 64-65.

"Para volver a la cuestión de la familia, siempre habrá un lazo alrededor del nacimiento. Por lo tanto, no se podría borrar el nacimiento, y por consiguiente, entre otras cosas, cierta herencia genética. Pero ¿qué es "nacer"?
Si se lo distingue rigurosamente del origen, el comienzo, la procedencia, etc; el "nacimiento" es acaso todavía una cuestión de porvenir, una cuestión muy nueva. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen, del fin, de la vida y la muerte. Pero la filosofía (y sin duda también, las más de las veces la ciencia, y en todo caso el psicoanálisis), le consagró poca atención "pensante" a aquello que, en el nacimiento, se sustrae a esas categorías.
Usted conoce la supuetsa certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre, pero no, con el mismo tipo de seguridad, quién es el padre. La paternidad sería inducida por un juicio, la maternidad comprobada por una percepción. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta "evidencia" (la supuesta evidencia de la maternidad, justamente, y la no-evidencia de la paternidad) en su relato del caso de "el Hombre de las ratas", citando Lichtenberg*. De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racional, un paso más allá de la percepción sensible.
Sin embargo, este esquema, incluso y sobre todo en Freud, me parece más frágil que nunca. Hoy, menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. La madre no es solamente la genitora pues, como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre, otra persona puede convertirse en o haber sido "la" madre, una de las madres. Pero lo más difícil de pensar, primero de desear, luego de aceptar, salvo como una monstruosidad, es precisamente eso: más de una madre. Suplementos de madres en una irreductible pluridad".

JACQUES DERRIDA ÉLISABETH ROUDINESCO. "Y MAÑANA, QUE..." Cap: "Familias desordenadas" pág 50-51.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Letras de tango (Segunda parte)

Juanito Laguna ayuda a su madre
Música: Astor Piazzola Letra: Horacio Ferrer
Nacido en un malvón le hicieron el pañal con media hoja de "Clarín".
Su barrio de latón le dio para jugar los cuentos de una fea
caperucita rea.
Juanito que es rabón, que es bueno como el pan, a veces come su bondad.
Y aguanta sin beber, sabiendo cuánta sed da el agua de la inundación.
Caracol, caracol tan chiquito y tenaz, con la cuna a cuestas,
arroró sin sol, Juanito ayuda a su mamá.

Pichón de varón; corazón, corazón de pulgarcito de arrabal,
baldea y viene y va y si ella al fin le pide el sol,
Juanito cruza el mar en un jabón de lavar.

Por la noche, mamá le da un dulce jornal
de mil besos y lo hace dormir.

"Larará, larará, larará, larará.
Dormíte Juanito, ya me olvidarás,
Juanito Laguna, cuando seas Juan"

La casita de mis viejos
Música:
Juan Carlos Cobián Letra: Enrique Cadícamo

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Barrio tranquilo de mi ayer,
como un triste atardecer, a tu esquina vuelvo viejo...
Vuelvo más viejo, la vida me ha cambiado...
en mi cabeza un poco de plata me ha dejado.
Yo fui viajero del dolor y en mi andar de soñador
comprendí mi mal de vida, y cada beso lo borré con una copa,
en un juego de ilusión repartí mi corazón.

Vuelvo vencido a la casita de mis viejos,
cada cosa es un recuerdo que se agita en mi memoria,
mis veinte abriles me llevaron lejos...
locuras juveniles, la falta de consejo.
Hay en la casa un hondo y cruel silencio huraño,
y al golpear, como un extraño,
me recibe el viejo criado...
Habré cambiado totalmente, que el anciano por la voz
tan sólo me reconoció.

Pobre viejita la encontré enfermita; yo le hablé
y me miró con unos ojos...
Con esos ojos nublados por el llanto
como diciéndome porqué tardaste tanto...
Ya nunca más he de partir y a tu lado he de sentir
el calor de un gran cariño...
Sólo una madre nos perdona en esta vida, es la única verdad,
es mentira lo demás.

Madre hay una sola
Música: Agustín Bardi Letra: José de la Vega
(vals)
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Pagando antiguas locuras y ahogando mi triste queja
volví a buscar en la vieja aquellas hondas ternuras
que abandonadas dejé.
Y al verme nada me dijo de mis torpezas pasadas,
palabras dulcificadas de amor por el hijo,
¡tan sólo escuché!

Besos y amores...
Amistades... bellas farsas y rosadas ilusiones
en el mundo hay a montones por desgracia...
¡Madre hay una sola!...
Y aunque un día la olvidé me enseñó al final la vida
que a ese amor hay que volver.

Y nadie venga a arrancarme del lado de quien me adora
de quien con fe bienhechora se esfuerza por consolarme
de mi pasado dolor...
Las tentaciones son vanas para burlar su cariño;
para ella soy siempre un niño,
¡Benditas sus canas!
¡Bendito su amor!

Pobre mi madre querida
Música: José Betinotti Letra: José Betinotti
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¡Pobre mi madre querida, qué de disgustos le daba!
¡Cuántas veces, escondida, llorando lo más sentida,
en un rincón la encontraba!
Que yo mismo al contemplarla, el llanto no reprimía.

Luego venía a conformarla, en un beso al abrazarla,
cuando el perdón le pedía.
¿Por qué con ella tenemos un corazón tan ingrato?
Qué poco caso le hacemos, siendo que el ser le debemos
¿Para qué darle un mal rato?

Si es la madre en este mundo la única que nos perdona;
con sentimiento profundo, sale amor y no abandona.

Letras de tango (Primera parte)

Les transcribo letras de tangos y otras melodías sobre la madre, en relación a lo que estuvimos hablando en clase; y agrego una extra sobre la pérdida de un hijo. Para pensarlas.

Mariana

Letra de A mi madre
Música:
Carlos Gardel / José Razzano Letra: Andrés Cepeda (estilo)

Ven lira bella y gloriosa no me niegues tu armonía dame con tu melodía una inspiración grandiosa; tú que siempre bondadosa fuiste con todo cantor no le niegues un favor a un alma abatida y triste tengo madre y como existe cantarle quiero mi amor.
Deja que a tu bello son vaya mi lamento unido y que así llegue a su oído de mi madre esta canción; en ella va la expresión de mi profundo cariño y aunque van en mal aliño todas las frases que enlazo a ella le dirán de paso cuánto la amé desde niño.
¡Pobre madre! yo tal vez culpable soy en la vida de ese dolor sin medida que sientes en la vejez, y tú en cambio en mi niñez me diste vida y calor me besaste con amor en la flor de mi existencia y yo con indiferencia sólo te he dado dolor.
Tú en tu seno me llevaste y cuando vine a la vida hermosa madre querida de caricias me llenaste amorosa me besaste en aquella edad temprana para contemplar mañana llena de pena y tristeza sobre tu hermosa cabeza por mí la primera cana.
Perdóname madre mía no maldigas mi existencia dale de tu amor la esencia a un alma triste y sombría no me niegues tu armonía que te pido en mi dolor el mundo con su rigor me ha dado tanta amargura que sólo yo en tu ternura espero encontrar amor.
Cesa, cesa de vibrar lira bella y armoniosa mi voz triste y quejumbrosa se empieza a debilitar, cesa si no he de regar con mi llanto tu encordado bondadosa me has prestado en el mundo un gran favor para cantarle mi amor a aquella que el ser me ha dado.

A mi madre (con los amigos)
Música
: Carlos Gardel / José Razzano Letra: Almafuerte (Palacios, Pedro)
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Con los amigos que el oro me produjo, las horas con afán pasaba yo, y de mi bolsa, el poderoso influjo; todos gozaban de esplendente lujo pero mi madre, no.
¡Pobre madre!... Yo de ella me olvidaba cuando en brazos del vicio me dormí un inmenso cortejo me rodeaba de mis afectos, a nadie le faltaba, ¡pero a mi madre... Sí!... ¡Hoy moribundo en lágrimas deshecho! Exclamo con dolor todo acabó, al ver que gime mi angustiado pecho todos se alejan de mi pobre lecho ¡pero mi madre... No!...
Y cerca ya del último suspiro todos se alejan, por lo que hay en mí. La vista en torno de mi lecho giro en mi triste derredor a nadie miro ¡Pero a mi madre... Sí!...


Hacelo por la vieja
Música: Rodolfo Sciammarella Letra: Carlos Viván / Héctor Bonatti
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Campaneame bien, hermano, estoy listo en la palmera. Yo sé bien que la que espera muy pronto me va a llevar; por eso es que chorro viejo, escabiador, mujeriego, sólo te pido, te ruego, me escuchés sin protestar.
A nadie tengo en el mundo más que a vos y a la viejita; por mi culpa, pobrecita, vos sabés cuánto lloro...
Pero vos que estás a tiempo, si querés podés abrirte y no vas a arrepentirte como me arrepiento yo.
¡Hacelo por la vieja, abrite de la barra!... ¿No ves lo que te espera si continuas así? ¿No ves que es peligroso tomar la vida en farra?
¡Hacelo por la vieja si no lo haces por mí!... De ésta, hermano, no me escapo, no pretendas engrupirme; mas, ¿pa' que voy a afligirme si tenía que suceder?
Aunque mamá, pobre mamá, prenda velas a la Virgen, yo sé bien que estoy en cama, que ya no hay nada que hacer...
Anoche la pobre vieja, cuando nadie la veía, creyéndose que dormía llorando me fue a besar. No pude hacerme el dormido, la besé, la abracé fuerte... ¡Madre, le dije, la muerte muy pronto me va a llevar!

Frases para reflexionar presentes en "El niño retardado y su madre" de Maud Mannoni


María Laura Roldán nos ínvita a reflexionar tras la lectura de una selección realizada por ella de algunos fragmentos de la “Introducción y los capítulos I y IV de "El niño retardado y su madre" de Maud Mannoni. Nos propone además pensar desde este otro abordaje temas como la maternidad, el cuidado, el lugar del niño y la dependencia, entre otros conceptos.

“¿Qué es, para la madre, el nacimiento de un niño? En la medida de lo que desea durante el curso de su embarazo es, ante todo, la revancha o el repaso de su propia infancia; la llegada de un niño va a ocupar un lugar entre sus sueños perdidos: un sueño encargado de llenar lo que quedó vacío en su propio pasado, una imagen fantasmática que se superpone a la persona “real” del niño. Este niño soñado tiene por misión restablecer, reparar aquello que en la historia de la madre fue juzgado deficiente, sufrido como carencia, o prolongar aquello a lo que ella debió renunciar.
Si ese niño, cargado así de todos sus sueños perdidos, llega enfermo, ¿qué será de él? La irrupción en la realidad de una imagen del cuerpo enfermo va a causar en la madre un shock: en el instante en que, en el plano fantasmático, un vacío era llenado por un niño imaginario, surge el ser real…”

“La madre no termina jamás de batirse por su niño retardado. Cuando en torno a ella todos desesperan, es la única en proseguir las consultas, en exigir nuevos diagnósticos, nuevas investigaciones, nuevos tratamientos. La resignación le resulta imposible.”

“La enfermedad de un niño afecta a la madre en un plano narcisista: hay una pérdida brusca de toda señal de identificación y, como corolario, la posibilidad de conductas impulsivas. Se trata de un pánico ante una imagen de sí que ya no se puede reconocer ni amar.”

“Existe para la madre, real o adoptiva, un primer estado, vecino al sueño, en el que anhela “un niño”; este niño es al comienzo una especie de evocación alucinatoria de algo de su propia infancia, que se perdió. Este niño de mañana se halla al comienzo en la huella del recuerdo que la madre le crea; un recuerdo en el que se hallan incluidas todas las heridas sufridas. Este niño, tan ardientemente deseado, crea par la madre cuando llega, es decir cuando la demanda se concreta, la primera decepción: helo aquí, pues, este ser de carne… pero está ahí separado de ella, siendo que, en el nivel inconsciente, era con una especie de fusión que ella soñaba.
Y a partir de este momento, intentará reconstruir su sueño con este niño separado de ella. A este niño de carne va a superponerse una idea fantasmática, que tendrá por función reducir la decepción fundamental de la madre (decepción que tiene su historia en su propia infancia).
Desde ya, se va a establecer entre madre y niño una relación engañosa; ese niño, en su materialidad, es siempre para la madre la significación de otra cosa.
Desde el principio la madre va a engañarse acerca de su hijo.”

“Médicos, pedagogos o simplemente padres, nos creemos convencidos de que los niños son seres humanos; sin embargo, no cesamos de tratarlos como cosas, con el pretexto de que su humanidad es algo del mañana.”